"Una vez que comience a matar…ténganlo presente…hay probablemente unas 100 personas en la escuela que no quiero que mueran. El resto debe morir", señaló Eric Harris en su diario personal en octubre de 1998. "Los odio por excluirme de tantas cosas. Los odio y será mejor que me tengan miedo", "!Odio! Estoy lleno de odio y me encanta. La naturaleza humana de la gente es su muerte", añade.
Meses después, el 20 de abril de 1999, Harris y su compañero Dylan Klebold (de 18 y 17 años) pusieron en marcha un plan que habían preparado durante mucho tiempo. Armados hasta los dientes, irrumpieron en la escuela de secundaria de Columbine, en el estado de Colorado, y dieron muerte a 12 estudiantes y a un profesor. Cumplida la tarea se suicidaron.
A petición del diario "The Denver Post", el alguacil del condado de Jefferson, un suburbio de Denver, difundió más de 900 páginas de documentos incautados en los hogares de los estudiantes después de la matanza. Esos documentos incluyen informes escolares, cartas de amor, poemas, así como dibujos sobre sus planes y diarios personales. Las páginas escritas por ambos estudiantes están llenas de frases procaces, comentarios racistas y dibujos con imágenes de muerte y violencia. Gran parte de ellas revelan que Harris y Klebold, que eligieron el día del cumpleaños de Adolfo Hitler para efectuar su matanza, estaban obsesionados por las armas de fuego, las bombas, los asesinatos y los nazis. También muestran que estudiaron de manera exhaustiva las disposiciones federales y estatales para determinar cómo adquirirían las armas.
En un ensayo presentado a sus profesores, Harris señala que esas leyes tenían muchos "resquicios" y eso suponía que "los criminales que deseen tener armas tienen buenas posibilidades de conseguirlas". En otro ensayo, manifiesta que "sería tan fácil llevar un arma cargada a la escuela como entrar a ella con una calculadora".
Dos meses antes de la matanza, Klebold escribió un cuento para su clase de inglés en el que describe a un hombre que mata a nueve estudiantes con pistolas automáticas. "Vi que de él emanaba el poder, la complacencia…comprendía sus acciones", dice Klebold al final del cuento. Y en una agenda de actividades, Klebold planificó minuto a minuto la matanza, comenzando con un encuentro con su cómplice a las seis de la mañana del 20 de abril. "10.30 a.m. ‘preparación’, 11.12 a.m.’entrar en acción’ y 11.16 a.m. ‘!Ja Ja Ja!’". Y en un calendario escolar, describió con precisión lo que ocurriría…"bombas, usar bombas… fuego de cobertura… retirada…apuntar a la cabeza…suicidio".
Después de la matanza las autoridades escolares del estado señalaron que no tenían razones para creer que Harris y Klebold fueran violentos. Poco antes del incidente, y después de advertencias de los vecinos, la oficina del alguacil de Columbine consideró pedir una orden judicial para registrar los hogares de ambos en busca de armas.
La medida nunca se llevó a cabo, según los documentos. Estos también revelan que Klebold tenía problemas de rendimiento escolar. Cuando se le pidió que escribiera una composición sobre "King Lear", una de las obras de William Shakespeare, dijo que no había cumplido con esa asignación "porque es muy complicada y demasiado larga". Harris, por su parte, parecía tener una actitud más intelectual con referencias a filósofos alemanes. Al escribir sobre su odio a las autoridades escolares, se comparaba con Calibán, el rebelde de la obra "La tempestad" de Shakespeare.
Fuente: La mirada de Jokin


